lunes, 28 de marzo de 2016

Ella dice, nosotras decimos. Mary Ann Clark Bremer: William...



"Estaba ya bien entrado julio cuando conocí a William Hazlitt.
Me enamoré al momento de su inteligencia, de su sentido del humor, de su perspicacia y finura.
Después de mi tío, era el primer hombre que me infundía un respeto total -por supuesto que respetaba a muchísimas mujeres...-.
Era el remedio -aunque pasajero- contra mi angustia, contra aquel dolor sin nombre. La Bienhereuse, como Hazlitt, sólo lo calmaba. E incluso en ocasiones se volvía una cárcel de belleza que tan sólo, tras las tapias, dejaba fuera un poco de realidad; pero dentro -dentro de mí y dentro de la casa- no podía evitar que se pudrieran, poco a poco, las lágrimas que no podían manar.
Quería estar a todas horas con él, dedicarle mi tiempo. Casi me convertí en una adoradora del culto Hazlitt.

Le hablé de él a Suzanne. Con entusiasmo. Ella sonreía mientras yo barboteaba mis palabras.
Sólo había un problema: William Hazlitt había muerto en 1830."


"Una biblioteca de verano". Periférica.












William Hazlitt, autorretrato (1802).

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